Aspectos practicos

La circulación de una determinada marcha

Cuando se circula con el vehículo en una determinada marcha, el motor funciona de una forma más eficiente a bajas revoluciones, concretamente entre las 1.000 y 2.500 rpm. Se recomienda pues circular dentro de este intervalo de revoluciones. En la 5ª marcha se podrán superar las 2.500 revoluciones siempre que no se excedan los límites de velocidad impuestos por la legislación vial.

Como se ha señalado anteriormente, la reserva de par en el intervalo anteriormente citado de revoluciones es más que suficiente para circular sin problemas con el vehículo. De todas formas, ante situaciones de emergencia o imprevistos que puedan surgir, se establecen procedimientos especiales, como podrían ser por ejemplo:

 Ante una incorporación a una carretera, cuando ésta se realiza de forma ajustada por la llegada de vehículos por el carril al que se entra: se acelerará rápidamente, con lo que el vehículo se incorporará de una forma más holgada a la circulación en la nueva vía.

 Ante una circunstancia límite en la que en una vía un vehículo pierda el control y amenace a otro que circule paralelo a él; si los dos frenan, es posible que ambos impacten, pero si uno de ellos súbitamente reduce de marcha y acelera fuertemente, es posible que evite el impacto.

Y tantos otros ejemplos que se pueden citar, para concluir que las medidas o procedimientos de emergencia en la conducción son excepciones que se justifican por el fin de preservar la seguridad, fin que prevalece sobre todo lo demás en la conducción de un vehículo.

5.2. Circulación y velocidad

Como se ha subrayado previamente, se intentará circular en las marchas más largas en la medida en que la circulación lo permita. No se debe realizar frenadas innecesarias que conllevarán posteriormente sus correspondientes aceleraciones.

Se mantendrá la velocidad de circulación lo más uniforme posible.

Se mantendrá la velocidad de circulación lo más uniforme posible.

La mejor forma de conseguirlo será:

 Respetando una adecuada distancia de seguridad.

 Realizando la conducción con suficiente anticipación y previsión.

 Usando de forma correcta el pedal del acelerador, es decir, manteniéndolo estable en una determinada posición. No es conveniente realizar pequeñas variaciones sistemáticas de forma continua en torno a una determinada posición del pedal, ya que se provoca un mayor desgaste de las piezas mecánicas y un mayor consumo.

En cuanto a las altas velocidades, es importante notar que el consumo depende de la velocidad elevada al cuadrado. En este caso, un aumento en velocidad de un 20% (pasar por ejemplo de 100 a 120 km/h) significa un aumento del 44% en el consumo (pasar de 8 l/100 km a 11,52 l/100 km).

Es necesario pues, para el ahorro de carburante, y, sobre todo, para la mejora de la seguridad, moderar la velocidad en carreteras autovías y autopistas.

5.3. Tramos con pendiente

Las técnicas de conducción eficiente enunciadas hasta ahora hacen referencia a una conducción desarrollada en terreno llano. Se ha de hacer una mención especial al caso de la conducción en tramos que presenten pendiente, ya sean de bajada o de subida.

 Pendiente descendente

En las regiones montañosas resulta de suma importancia la correcta utilización de los frenos, cambios de marchas y acelerador, para conseguir un relevante ahorro de consumo de carburante y una mayor seguridad.

Cuando en una vía con pendiente descendente se realiza un proceso de aceleración, el intervalo de revoluciones asignado para el cambio de marchas se adelantará en cierta medida, es decir, se cambiará de marcha a un número más bajo de revoluciones, al venir ayudado el proceso de aceleración por la pendiente que presenta la vía. El adelanto en el cambio dependerá de la pendiente. Se circulará nuevamente en la marcha más larga posible que se pueda seleccionar.

En las pendientes pronunciadas, el uso del freno resulta de vital importancia para conseguir circular de un modo económico y con seguridad.

El procedimiento óptimo será el siguiente:

 Sin reducir de marcha, levantar el pie del acelerador y deja bajar el coche rodando por su propia inercia.

 Si se mantiene la velocidad controlada, continuar en la marcha seleccionada.

 Si no se mantiene la velocidad controlada y se acelera en exceso el coche, realizar pequeñas correcciones puntuales con el freno de pie.

 Si se sigue sin mantener controlada la velocidad, aumentando ésta más de lo que se desea incluso con las correcciones puntuales de freno, proceder entonces a reducir a una marcha inferior.

 En la nueva marcha inferior, volver a repetir todos los pasos anteriormente dados.

Nunca se ha de bajar una pendiente en punto muerto pues:

 Se incrementa el consumo de carburante, ya que el circular en ralentí supone un consumo de carburante, mientras que el freno motor no supone consumo alguno.

 Resulta extremadamente peligroso, ya que obliga a solicitar de los frenos un mayor esfuerzo, suponiendo además un mayor desgaste de los mismos.

Si no presenta una elevada pendiente y es simplemente una vía con una ligera bajada, se circulará en la 5ª marcha sin problema, pudiendo incluirse este caso en el mencionado ejemplo en el capítulo 4.2.6: “Progresión en las marchas”, en el que aludía a la forma de encarar la circulación en vías despejadas. Se podrá en éste caso realizar los progresivos cambios de marchas a menores revoluciones de las indicadas en terreno llano.

 Pendiente ascendente

En las vías de pendiente ascendente se ha de circular en la marcha más alta posible con el pedal acelerador pisado hasta la posición que permita mantener la velocidad o aceleración deseada. Se reducirá a una marcha inferior lo más tarde posible, pudiendo mantener la 5ª marcha hasta los 50 ó 60 km/h.

En este tipo de vía, cuando se realiza un proceso de aceleración, el intervalo de revoluciones asignado para el cambio de marchas se atrasará en cierta medida. Se cambiará entonces de marcha a un número más alto de revoluciones, al venir frenado el proceso de aceleración por la pendiente que opone la vía. El retraso en el cambio dependerá nuevamente de la pendiente que presente el tramo.

5.4. Las curvas

 Técnica para el paso de curvas

Cuando se acerca el vehículo a una curva, se debe, antes de entrar en ella, adaptar la velocidad del automóvil a la adecuada para tomar la curva.

Esto se realizará de forma progresiva, siguiendo los mismos pasos que en cualquier deceleración:

 Levantar el pie del acelerador y dejar el coche rodar por su propia inercia.

 Efectuar las pequeñas correcciones necesarias para acomodar la velocidad con el freno de pie.

 Si fuera realmente necesario, reducir de marcha.

Una vez en la curva, se mantendrá la velocidad requerida para su trazado manteniendo estable el pedal del acelerador en la posición necesaria.

La mala costumbre de frenar bruscamente justo al entrar en la curva y acelerar fuertemente durante su trazado, resulta nociva, no sólo por el exceso de carburante consumido, sino además, porque el empleo brusco de los frenos origina una distribución desnivelada del peso en los ejes de dirección, lo que puede llevar fácilmente a una mala estabilidad en el sistema de dirección y en la suspensión del vehículo, incrementando el riesgo de que se produzca un accidente.

Para acomodar la velocidad y la marcha del vehículo a las circunstancias de la curva, se deberá tener siempre y en todo momento una visión clara de la vía así como de la circulación de vehículos en la misma, intentando seguir siempre una actitud de anticipación ante las circunstancias que se puedan presentar, ya sean meteorológicas, del tráfico o de la propia vía.

En el paso de curvas es importante valorar bien y a tiempo aspectos como son:

 Las señales de indicación

 El desarrollo de la curva (más o menos cerrada, con obstáculos…)

 La anchura de la calzada

 El estado del piso

Trazado de la curva

En cuanto al trazado de la curva, siempre se realizará por el centro del carril correspondiente, sin realizar acortamientos en el trazado. De esta forma se obtendrá una mayor anticipación y previsión frente a posibles imponderables como podrían ser:

 Agujeros o desperfectos que presente la vía en los laterales de la calzada

 Posibles ángulos muertos al tomar la curva que oculten obstáculos como ciclistas, peatones o animales

 Posibles automóviles que circulen por la vía en sentido contrario y la carretera impida su visión

5.5. Conducción y caravana

Circular en caravana es algo a lo que no es posible escapar en el tráfico actual, y la consigna a seguir será tratar de seguir rodando en la marcha más larga posible. Se debe evitar además el estar constantemente acelerando para volver a detenerse a continuación. Si se circula con fluidez sin realizar continuas aceleraciones y frenadas, se evitarán desgastes innecesarios del coche y se ahorrará carburante. Además se les dará la oportunidad a los coches que vienen detrás de seguir rodando también, haciendo que la circulación sea más fluida.

El proceso de deceleración, tal y como se ha definido anteriormente vuelve aquí a jugar un papel de importancia al representar una forma de frenar segura, con aprovechamiento de la inercia y con consumo nulo de carburante.

 

5.6. Incorporaciones y salidas de las vías

Incorporaciones

Para la incorporación de forma adecuada a carreteras y autovías, es necesario que en el tramo de incorporación se alcance de forma aproximada la velocidad que el tráfico tiene o debe tener en la vía a la que se realiza la incorporación. La incorporación puede, en algunos casos, realizarse a una velocidad relativamente alta, si con ello se incrementa la seguridad en la operación.

Para lograr una buena aceleración en el carril de incorporación, puede ser necesario cambiar de marchas a un número relativamente alto de revoluciones dentro del intervalo asignado al cambio de marchas. Sin embargo, cuando el conductor circula con previsión, anticipación, y una conveniente distancia de seguridad, las aceleraciones pueden realizarse en la mayoría de los casos sin sobrepasar las 2.500 revoluciones.

Salidas

La salida de las vías debe hacerse sin estorbar a los vehículos que vienen circulando por detrás, lo que significa que se debe salir de la calzada principal sin disminuir la velocidad y no reducirla hasta estar ya en el tramo de desviación. Se seguirán los mismos pasos que al acercarse a una curva, realizando así la deceleración con mayor seguridad, y aprovechando la inercia del vehículo.

5.7. Paradas realizadas durante la marcha

¡Si se prevé que la parada supere los 60 segundos, es recomendable apagar el motor!

Cuando el coche está parado con el motor encendido, se encuentra funcionando al ralentí, con un consumo de 0,4 a 0,7 litros/hora. Estas cifras, aunque no sean altas, representan un consumo considerable si se computan de forma acumulada en todos los tiempos de parada realizados.

Es importante resaltar que la práctica frecuente de paradas intermedias no perjudica al motor de arranque. En los motores de arranque modernos no se produce el desgaste del motor de arranque que se registraba en los más antiguos y que obligaba a su prematuro cambio. Los motores de arranque modernos tienen una duración media de 200.000 arranques, es decir, que con una media de un arranque por kilómetro pueden recorrerse 200.000 kilómetros.

5.8. Obstáculos a sortear en la conducción

Al paso por un cruce hay que tener una buena visibilidad de la situación y del panorama del tráfico, para poder adoptar una velocidad responsable. Elegir la marcha adecuada así como la velocidad y aceleración exactas previenen las frenadas innecesarias, para tener que volver después a realizar las correspondientes aceleraciones.

Rotondas

Es importante que al acercarse a una rotonda, de la misma forma que cuando se trata de una curva, se adopte una velocidad adecuada al trazado de la misma, lo que economizará carburante e incrementará la seguridad en la maniobra.

Se habrá de proceder asimismo, al entrar en una rotonda, a realizar un reconocimiento de la misma, y anticipar sus características más importantes, como pueden ser:

 La anchura de la calzada
 Lo cerrado de las curvas
 La existencia de un carril para bicicletas
 La existencia de un espacio libre para bicicletas o peatones
 La presencia de otros vehículos en circulación o en espera

Al entrar en una rotonda, se tiene que prestar especial atención a los vehículos que circulen por la misma, cediéndoles el paso si fuera necesario, al tener éstos prioridad sobre el vehículo que se incorpora.

La salida de la rotonda se realizará con la anticipación necesaria, señalizando la operación y cambiando de carril en el caso de que ésta presente varios carriles en su trazado.

Adelantamientos y marcha en paralelo

El adelantamiento debe tener siempre una utilidad. Si el conductor al adelantar solamente consigue avanzar un par de puestos en la cola, la ganancia de tiempo es nula, el gasto de combustible es alto y la seguridad en general se compromete. También debe evitarse adelantar para saltar de un hueco a otro.

Debe tenerse siempre presente que el adelantamiento es una de las maniobras más peligrosas.

El adelantamiento puede hacerse, en principio, a una velocidad relativamente alta y a largas marchas. Pero si la seguridad lo exige y es necesaria una buena aceleración, interesa cambiar a una marcha menor a fin de revolucionar en mayor medida el motor y ganar así en efectividad a la hora de realizar la aceleración del vehículo, sin tener en cuenta transitoriamente el consumo.

Al adelantar, es importante que haya espacio y tiempo suficiente para realizar la maniobra de adelantamiento.

También en este caso es de la máxima importancia la distancia de seguridad. En principio, en una técnica de adelantamiento bien ejecutada, seguridad y medio ambiente van de la mano. Si el conductor se cerciora de que existe margen para adelantar con seguridad, no necesita realizar una aceleración innecesariamente intensa, y en la mayoría de los casos puede adelantar sin peligro con un incremento de velocidad de 10 a 20 km/hora (teniendo en cuenta como es natural las velocidades máximas).

Cuando se rodea un obstáculo como, por ejemplo, vehículos aparcados o barreras que pueda haber en la calzada, es importante que el conductor tenga en cuenta el tiempo y espacio de que dispone para esquivar el obstáculo. Otra vez es de la mayor importancia una buena visión de la situación del tráfico, la anticipación a tiempo y una distancia de seguridad lo suficientemente amplia.

Detención

Cuando se circula en el automóvil y se procede a efectuar una detención, por ejemplo ante un control de una autopista de peaje, se hará de la siguiente forma:

 Anticipar la operación prestando atención a las señales de indicación.

 Levantar el pie del acelerador y dejar el coche rodar por su propia inercia.

 Efectuar las pequeñas correcciones necesarias para acomodar la velocidad con el freno de pie.

 Reducir de marchas si se precisa en última instancia: si en los últimos metros, el motor se encuentra a un régimen excesivamente bajo de revoluciones (aproximadamente 1.500 rpm), se reducirá a marchas más cortas para evitar que se cale el motor. Si el régimen de revoluciones no está demasiado bajo, no se realizará la reducción de marchas, para evitar el uso innecesario del embrague y de la caja de cambios, así como el consumo inútil de combustible que supone pasar por el punto muerto.

 Detención y parada final.

Al finalizar la marcha, si se ha circulado en condiciones particularmente exigentes para el motor (tráfico urbano denso, altas velocidades en carretera…), es conveniente dejar el motor girando a ralentí unos segundos antes de pararlo.

Maniobras especiales

Antes y durante la realización de cada maniobra especial, el conductor debe cerciorarse de que la misma puede llevarse a cabo sin poner en peligro al resto de la circulación, obstaculizarla o paralizarla innecesariamente.

El estorbo al paso del resto de la circulación da también lugar a un consumo innecesario de combustible por parte de los demás usuarios del tráfico. Dicho con otras palabras: debe haber espacio suficiente para poder realizar la maniobra especial. Esto significa que también en la ejecución de estas maniobras, hay que contar con una buena visión de la situación del tráfico, la previsión y una observación atenta son extremadamente importantes.

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